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jueves, 3 de noviembre de 2016

Tu cerebro juega contigo?

Hay un problema ENORME en cuanto a ponerse a dieta y ese problema enorme es el hecho que tu cuerpo tiene una mente propia.  Si, ese bulto de materia gris que aparentemente no tiene nada que ver con tu sistema digestivo, tiene mucho que decir a la hora de empezar una dieta.

De hecho, nuestro cerebro y nuestro sistema digestivo están muy conectados - tanto que el sistema digestivo es el único otro órgano que puede generar neurotransmisores, y tu cerebro gobierna... pues... todo.  Por desgracia puede ser tu cerebro que está saboteando tus esfuerzos heroicos para bajar de peso.

Principalmente hay que recordar que cuando empieces a restringir tu ingesta de comida, tu cerebro literalmente cree que estás muriendo de hambre.  La parte fisiológica de nuestros cuerpos no ha cambiado en 10,000 años y hace tantos años atrás nuestros cuerpos fueron creados para aguantar la hambruna.  Nuestros ancestros cazadores-recolectores no tenían mucho que decir en cuanto a cuanto ni cuando comerían.  Comían lo que pudieron recolectar; frutas y verduras y lo que podían cazar.  Esto significaba que a menudo pasaba tiempo sin poder cazar y comiendo solo lo que podían recolectar.  Cuando tenían la suerte de cazar un animal, comían todo el animal lo más rápido posible ya que no había manera de preservarlo.  Sus cerebros hacían que sus cuerpos almacenasen todas las calorías posibles ya que no sabían CUANDO iban a volver a comer una cantidad "razonable".

Volvemos al presente... y si tienes la suerte de vivir en el mundo desarrollado, la hambruna no es una amenaza para muchas personas y hay comida disponible 24 horas diarias, 7 días por semana.  Sin embargo, nuestros cuerpos y mentes todavía creen que viven en un tiempo de hambruna y almacenan todo lo que pueden.  Por esta razón, parecen que muchas dietas funcionan al principio.  Reduces tu ingesta de calorías y/o cantidad, empiezas a perder peso y de repente después de unas pocas semanas tu ritmo de perdida de peso ralentiza dramáticamente e incluso para.  Esto es cuando tu cerebro ha decidido que te estás muriendo de hambre (inanición).

El efecto de la inanición también es debido a la obsesión increíble que generamos en cuanto a la comida cuando estamos a dieta.  Un estudio de la Universidad de Rockefeller permitió que los científicos observasen esta obsesión con detalle cuando estudiaron un grupo de pacientes obesos que realizaron una dieta estando ingresados.

Los pacientes desarrollaron algunas de las consecuencias psicológicas y fisiológicas de la inanición debido a una obsesión intensa en cuanto a la comida.  Por esta razón, sueñas despierto con la comida cuando estás a dieta.  Una vez que los pacientes del estudio fueron dados de alta, volvieron a casa donde había más comida disponible ya que no estaban en un entorno controlado, dejaron la dieta e incluso pegarse atracones resultando en la recuperación del peso perdido.

Esto también ocurre cuando alguien te dice que no puedes comer cierto alimento.  Yo me acuerdo cuando hice el test de intolerancias alimentarias, me dijeron que no podía comer trigo - entre otras cosas.  En ese momento de mi vida, yo no tenía el costumbre de comer pan y mi ingesta de trigo estaba limitada a la pasta.  Pero en el momento que me prohibieron el trigo, de repente empecé a tener antojos increíbles para pan - algo que no comía habitualmente.

Es el mero hecho de que algo - lo que sea, es prohibido que hace que sea más atractivo.

El cerebro literalmente juega un papel principal en cuanto a tu dieta.  Está compitiendo constantemente para controlar nuestro comportamiento.  Esas voces que se oyen en tu cabeza:
"Venga!  Solo uno no hace daño!"
"Has sido tan bueno toda la semana!"
"Pues ahora que has roto la dieta con esa galleta... puedes comerte el paquete entero!"
Pero no son solo las voces en tu cabeza animándote a comer algo, el cerebro funciona en parte a base de hormonas.  La leptina, también conocida como la hormona de la grasa, está producida por las células grasas y viaja a través de la sangre, al cerebro donde dice al hipotálamo cuanta energía hay almacenada y disponible a demanda.  Cuando tienes suficiente energía almacenada esperando, la
leptina en el cerebro hace que la comida sea menos atractiva.  Sin embargo, las dietas y la perdida de peso puede reducir los niveles de energía almacenada y los niveles de leptina, haciendo que la comida parece mucho más atractiva.  Por eso aconsejan nunca ir a hacer la compra con hambre!

Otro problema con hacer una dieta es el estrés.  Si estás pasando por un momento estresante, muchos recomendarían que dejaras la dieta nueva para más adelante.  Sin embargo, si tu estrés es debido a tu sobrepeso, entonces poner manos a la obra puede ayudar.  Pero, el simple hecho que TU sabes que TU estás a dieta hace que sea estresante.

Resistir la tentación, mantener un plan específico, mantener un diario de comidas o teniendo que contar cada caloría es extremadamente estresante.  Y aquí vuelve a aparecer la obsesión con la comida.  La restricción calórica produce hormonas de estrés en personas a dieta y esto puede aumentar el peso en lugar de perderlo.

Parece ser que hay dos perfiles de personas a dieta; las intuitivas y las controladas.  Los comedores intuitivos son aquellos que escuchan a sus cuerpos y comen solo cuando tienen hambre y dejan de comer cuando están llenos.

Los comedores controlados vigilan lo que comen y analizan lo que van a comer para ver si está bien o si va a producir consecuencias negativas en su peso.

Un estudio llevado a cabo por psicólogos descubrió que los comedores intuitivos tenían menos posibilidad de tener problemas de peso y mantenían un peso estable, y también pasaron menos tiempo pensando en comida.

Los comedores controlados tenían la tendencia de hacer dieta durante largos periodos de tiempo y tenían más tendencia a pegarse atracones por razones emocionales o comer solo "porque estaba ahí".

Y no olvidemos de la fuerza de voluntad - o la falta de!  La motivación o la fuerza de voluntad es básicamente lo que nos ayuda a mantener una dieta, pero parece tener un límite.  Nuestros cuerpos tienen su propio "rango de peso defendido" y si comemos menos de lo que nuestro cuerpo opina que es necesario para la supervivencia, entonces hará todo lo posible para que comas más, aquí es dónde nuestro sistema de premios entra en acción y volvemos a oír las voces...
"Has sido tan bueno durante tantos días, te mereces un premio!"

Entonces, puedes ganar a tu cerebro?  Si!  Pero tienes que entrenar a tu cerebro para estar de acuerdo con lo que estás haciendo.  Tiene que entender porque necesitas perder peso; razones de salud, etc.., y tienes que hacer el cambio de estilo de vida, no solo un periodo limitado de tiempo, sino la base de tu existencia.

Te puedo ayudar a mejorar tu salud.  Si quieres pedirme una cita presencial (Las Rozas, Madrid) o online (Skype), mándame un email a lucycarr@socialnutrition.com

jueves, 14 de agosto de 2014

Esos antojos... pueden que sean buenos para ti!

Muchos consideran que el antojo irresistible de comer chocolate o untar el pan con una capa gruesa de mantequilla sea la pesadilla de cualquier persona intentando comer saludablemente.  Sin embargo, estos antojos fuertes para un alimento en particular y que no tienen nada que ver con el hambre, pueden ser la manera que tiene tu cuerpo de decirte algo!

Cuando conozco a un paciente por primera vez, le hago muchas preguntas.  Muchas de esas preguntas tienen que ver con lo que le GUSTA comer y lo que no le gusta nada.  También si hay alimentos que simplemente "no puede vivir sin ellos", puede que a ti te parece imposible vivir sin.... chocolate por ejemplo, pero te aseguro que se puede perfectamente.  El razonamiento detrás de esas preguntas es muy sencillo, muchos alimentos que las personas creen que no pueden vivir sin ellos y tienen antojos para esos alimentos a menudo, es la manera que tiene su cuerpo de decirle que en ese alimento en particular existe un nutriente en particular que su cuerpo necesita para cubrir una deficiencia.

Por ejemplo:  Tienes antojo para el chocolate? (Yo si!!).  Muchos pensarán, quien no tiene antojo
para chocolate de vez en cuando?  Pues este antojo común puede ser por una falta de magnesio en algunas personas.  El chocolate es rico en magnesio que es un mineral esencial para la piel y el pelo.  Las mujeres suelen tener antojos para chocolate cuando bajan sus niveles de magnesio durante la segunda parte de su ciclo menstrual, que también sugiere un posible vinculo con muchos de los síntomas habituales asociados con le Tensión Premenstrual.  También existen otras razones para una falta de magnesio en el cuerpo, por ejemplo, beber demasiado té, café y bebidas con gas que bajan los niveles de magnesio.

La solución?  Si lo ÚNICO que funciona para ti es el chocolate entonces come el chocolate negro con al menos un 75% de cacao ya que tiene más cantidad de magnesio y menos azúcar.  Además, los frutos secos, sobre todo los nueces de Brasil tienen un contenido más alto en magnesio.  Las verduras de hoja verde, el arroz integral, pan integral y las pipas de calabaza también con fuentes muy buenos de magnesio.

Si sufres mucho por la tensión premenstrual, prueba a tomar un suplemento de un complejo de Vitamina B con un suplemento de magnesio cada día.


El hielo es una necesidad para ti?  Si, aunque no lo creas, hay personas que tienen antojos para hielo.  No se sabe exactamente porqué, pero el antojo para el hielo parece relacionado con una falta de hierro en el cuerpo.  Si tienes antojos para hielo y te falta energía, deberías ver a tu médico ya que puedes ser anémico.  La cantidad de hierro en nuestras dietas ha bajado debido a que en general, las gente come menos saludablemente y comen demasiada comida procesada.

La solución?  La carne roja es una fuente óptima de hierro ya que se absorbe fácilmente.  Otras fuentes son: pan integral, higos, albaricoques, espinacas, brécol y lentejas.  Sin embargo, si estas intentando incrementar tu ingesta de hierro a través de los alimentos naturales, entonces deberías acompañar a los alimentos ricos en hierro con alimentos ricos en vitamina C como los kiwis, naranjas o tomates.  La vitamina C ayuda con la absorción del hierro por el cuerpo.  Esto quiere decir que si comes una ensalada de espinacas, asegúrate que la ensalada lleve tomate - por ejemplo.

Si prefieres tomar un suplemento y lo recomienda tu médico, El Hierro Gentle de Solgar es el que prefiero yo ya que no estriñe tanto, pero acuérdate de tomarlo con un kiwi o una naranja para mejorar la absorción.

Haces lo que sea para un trozo de carne?  Tener un antojo para carne roja puede ser un aviso de falta de hierro pero también puede ser un aviso de falta de zinc.  El zinc es muy importante para el sistema inmune, entre otras cosas, entonces cuando tus niveles de zinc están bajos estarás más susceptible a resfriados y gripes.

La solución?  La carne roja es una fuente muy bueno además de las lentejas, marisco, espinacas, pipas de calabaza, queso y pan integral.  Yo siempre tengo unos comprimidos de zinc en casa y cuando noto los primeros síntomas de un resfriado los tomo durante unos días y el resfriado desaparece.

Tiene que ser caramelos?  A mi no me llaman particularmente la atención los caramelos... para mi tiene que ser chocolate, pero tuve una paciente que sufrió mucho de ansiedad y comió caramelos constantemente.  Tener antojos para caramelos puede ser un aviso de falta de cromo.  El cromo trabaja con la insulina para asistir en la captación de glucosa de la sangre a las células.  Pillar unos caramelos cuando te sientes bajo de azúcar puede hacer que el problema sea más grave ya que provoca que el cuerpo produce insulina que conlleva una bajada posterior de azúcar, haciendo que los antojos sean aún peores.

La solución?  Comer mucho hígado, pollo, ternera, riñones, zanahorias, patatas, brécol, espárragos, cereales integrales y huevos.

Que no acabe el queso!  Tener antojo para queso puede ser un aviso de falta de triptófano.  El
triptófano es uno de los 20 aminoácidos esenciales que nuestros cuerpos no pueden generar por si mismos y tienen que conseguirlos de los alimentos que ingerimos.  Se necesita el triptófano para ayudar al cuerpo a sintetizar la serotonina o la hormona de la felicidad.  Una falta de triptófano puede provocar un estado en ánimo bajo, ansiedad y problemas de sueño.

La solución?  Los mejores alimentos para su contenido en triptófano son huevos y quesos, entonces si estas un poco bajo de ánimo una tortilla francesa con queso puede ser justo lo que necesitas!  Otras fuentes buenas de triptófano son el pavo, anacardos, nueces y plátanos.

Te puedo ayudar a mejorar tu salud.  Si quieres pedirme una cita presencial (Madrid) o online (Skype), mandame un email a lucycarr@socialnutrition.com